Todo el mundo te va a hablar de la cirugía. Nadie te va a hablar de vestirte, bañarte y dormir con el brazo inmovilizado. Y hay algo más, y es lo que más se repite en los controles: este es el rumbo donde la recuperación se arruina por exceso de ganas, no por falta.
Cirugía en Modo Élite® prepara el cuerpo con el que entras al quirófano y deja tu casa, tu ropa y tu gente listas para las semanas en las que vas a funcionar con un brazo menos.
Soy el Dr. Leonel Núñez, anestesiólogo. Más de 5.000 pacientes acompañados en quirófano: soy el último rostro que ves antes de cerrar los ojos en el pabellón, y el primero cuando los abres. Desde ese lugar vi lo que casi nadie prepara — y creé el método Cirugía Funcional™ para acompañarte justo ahí.
¿Tienes que hablarlo con alguien y tomar la decisión juntos? Nos parece perfecto, y de hecho lo recomendamos desde el principio. Si no han leído toda la información y los videos juntos, empieza por enviarle o mostrarle este video. Siempre pueden escribirnos las dudas e inquietudes de todos.
El doctor Núñez está grabando este video. Mientras tanto, lo que el video cuenta se lo explica su equipo por mensaje directo a las dos personas a la vez.
Escríbele al equipo del Dr. NúñezEsta página está hecha para leerse en compañía. Si quien decide contigo no está al lado ahora mismo, mándasela y la leen cada quien por su lado.
Mandarla por WhatsAppEste video está hecho para dos. Si hay alguien que te acompaña en esto —tu pareja, un hijo, una hija, quien te cuida—, véanlo juntos: toda esta información es crucial que la conozcan todos los que toman la decisión.
Cuando la fecha aparece por fin en el calendario, el margen para trabajar el terreno ya está gastado: lo que no se preparó antes no cabe en una semana. Por eso el momento de empezar es justo este, el que parece que sobra.
En pocos minutos te cuento lo que casi nadie tiene el trabajo de decirte: tu cirujano repara el tendón; que esa reparación aguante depende de lo que tú hagas —y sobre todo de lo que no hagas— en las semanas siguientes. Aquí dejas de improvisar y tomas el timón, tú y tu familia.
El doctor Núñez está grabando el video de esta travesía. Mientras tanto, lo que el video explica te lo cuenta su equipo por mensaje directo, con tu caso concreto delante.
Quiero hablar ahora con alguien del equipo del Dr. Leonel NúñezLlevas meses con el hombro limitándote: dormir, alcanzar un estante, ponerte una chaqueta. Decidiste operarte. Y aun así, hay tres cosas que te rondan y que casi nadie responde:
Te lo digo tal como lo veo: en el hombro, el enemigo no es el dolor. Son las ganas. El hombro se siente bien mucho antes de estar sano, y ahí es donde la gente se empuja con el brazo para levantarse de la cama, carga una bolsa «que no pesaba nada» o duerme sin el cabestrillo «solo por esta noche». Esos son los movimientos que se pagan caro, y ninguno duele en el momento.
Y está la parte doméstica, que suena menor y no lo es: durante semanas vas a tener un solo brazo útil. La ropa, el baño, la cocina, dónde vas a dormir —porque casi nadie duerme acostado la primera semana—. Eso se resuelve antes o se sufre después.
“El hombro perdona el dolor.
No perdona las ganas.”
“No solo buscamos que la reparación quede bien.
Buscamos que llegues a la terapia sin haberla puesto en riesgo.”
Cinco frentes. Un solo objetivo: que llegues con el mejor hombro posible y que las semanas del cabestrillo estén resueltas antes de empezar.
Antes de la cirugía vives dos días con el brazo pegado al cuerpo y anotas qué no pudiste hacer. Esa lista se convierte en tu plan: lo que no se resuelve con una mano, se deja comprado, preparado o delegado.
Ropa que se abre adelante, jabón con dosificador, esponja de mango largo, comida preparada y todo lo de uso diario a la altura de la mano buena. Y el sitio donde vas a dormir, probado antes. Y hay un terreno más, que casi nadie mira antes de una cirugía: el intestino, que es por donde entra el material con el que vas a cicatrizar. Una cirugía lo desordena por tres vías a la vez —el antibiótico, el estrés y el cambio de alimentación—, y se empieza a preparar semanas antes, cuando casi todo lo demás todavía no se puede tocar.
Movilidad que se pueda ganar sin forzar, azúcar en rango, tabaco fuera, nutrición con material para reparar y sueño. Todo lo que sí depende de ti, trabajado con tu equipo.
Qué no girar, qué no cargar y por qué no empujarte con ese brazo para levantarte — que es el error más común y el más silencioso de todos.
Entrenas el Botón de Megacalma Activa: entras al pabellón con la cabeza fría de quien manda a bordo, no con el pánico de quien solo se deja llevar.
Las primeras 72 horas son el momento de más dependencia de todo el rumbo. Tu gente entiende qué ayuda de verdad, qué estorba y cómo turnarse sin quemarse.
¿Quieres ver este estándar aplicado a tu caso concreto?
Quiero hablar ahora con alguien del equipo del Dr. Leonel Núñez · todavía no: prefiero ver el mapa completo ·En esta travesía, el capitán eres tú y tu familia es la tripulación. Tu cuerpo es el barco; tus emociones, el clima; esa mente que te despierta de madrugada, el primer oficial; y yo, tu navegante — el que ya cruzó este mar más de cinco mil veces. Y hay una ley del mar que no falla: ningún barco serio zarpa a una travesía exigente sin pasar antes por el astillero. Tu cirugía es la travesía. Esto es tu paso por el astillero — y el puerto al que llegas después. El timón, siempre en tus manos.
Ponemos tu salud sobre la mesa, sin juicios: historia clínica, medicamentos, tu movilidad real de hoy medida en los dos brazos, tu composición corporal y tu capacidad. Sales sabiendo exactamente de dónde partes.
Ocho semanas moviendo lo que sí depende de ti: nutrición con material para reparar, azúcar bajo control, tabaco fuera, sueño, y la fuerza de piernas y tronco que vas a necesitar para levantarte sin usar el brazo. Acciones mínimas pero constantes.
Ocho semanas suenan a mucho hasta que se ven por dentro. Se trabajan sobre nueve pilares repartidos en tres grupos de tres, y se instalan por escalones: nunca los nueve a la vez.
Las dos primeras semanas son la escalera: cada pilar recibe una acción mínima escrita por ti, con un ejemplo delante y sin nada impuesto. Las seis siguientes son el puente: esas mismas acciones se sostienen, y ahí es donde el terreno cambia de verdad.
Y dentro del pilar de la nutrición hay una parte que casi nadie trabaja antes de operarse: el terreno intestinal, que es donde se absorbe el material con el que tu cuerpo repara. Se prepara con lo que ya cocinas en tu casa, empieza semanas antes y es el único de los nueve que además se protege durante el tratamiento que te indique tu equipo.
Afinamos los días previos: ayuno claro, qué se suspende y qué no, la anestesia explicada de verdad —incluido el bloqueo del brazo si te lo proponen—, la logística del día cero y la casa preparada antes de volver a ella.
Cambia el escenario, no la misión: el cabestrillo, los movimientos prohibidos, el edema de la mano, cómo dormir semisentado, el dolor bajo control sin heroísmos y la terapia empezando cuando tu equipo diga, ni un día antes.
Para que esto no haya sido un paréntesis: consolidas los hábitos que sostienen un hombro sano a largo plazo. La cirugía fue la oportunidad; el rumbo nuevo se queda contigo.
Y hay algo que conviene decir antes de que aparezca la duda: prepararte así no te convierte en un paciente complicado delante de tu cirujano. Al contrario — llegas con la tarea hecha y con las preguntas ordenadas, que es justo lo que tu equipo necesita para trabajar tranquilo.
Soy anestesiólogo. Más de 5.000 pacientes acompañados en quirófano. Soy el último rostro que ves antes de cerrar los ojos en el pabellón — y el primero cuando los abres.
Desde ahí vi lo que casi nadie ve: los dos mundos. El de dentro del quirófano… y el del antes y el después, ese que todos ignoran. En cirugía de hombro lo vi una y otra vez: personas que salían del quirófano con una reparación impecable y volvían semanas después habiéndola forzado en su casa, sin mala intención, simplemente porque nadie les explicó cómo vivir con un brazo menos. Y me hice la pregunta que cambió mi carrera: ¿y si preparáramos el cuerpo, la casa y la cabeza con la misma seriedad con que preparamos la operación?
De esa pregunta nació el método Cirugía Funcional™ y Cirugía en Modo Élite®: acompañarte no solo a anestesiarte, sino a preparar el terreno antes de zarpar — y a no soltarte cuando sales del quirófano, que es justo donde casi todo el mundo se queda solo.
“No puedo prometerte cómo va a quedar tu movilidad.
Sí puedo prometerte esto: no vas a navegar a ciegas.
Ni tú, ni tu familia.”
Escríbenos y cuéntanos tu caso. Unas pocas preguntas para entenderlo y, con franqueza total, te decimos si Cirugía en Modo Élite® es para ti. Si no lo es, también te lo decimos — y te llevas claridad de todas formas.
Cirugía en Modo Élite® complementa —jamás reemplaza— las indicaciones de tu cirujano de hombro, tu fisioterapeuta, tu anestesiólogo tratante y tu equipo médico. Este programa no controla todos los factores de una cirugía ni garantiza resultados clínicos ni un grado determinado de movilidad: aporta estructura, hábitos, herramientas y acompañamiento. Toda decisión médica se toma siempre con tu equipo de salud.